
“Amigos de la violencia, mal que nos pese, U2 sigue entre nosotros”. La frase pronunciada por Gustavo Olmedo durante la transmisión del show en el año 1998, cambiaria su suerte para siempre cuando llegó a oídos de Mario Pergolini, quien lo invitaría a sumarse al staff de su programa ¿Cual es? Su misión: viajar por el mundo entrevistando artistas y reportar sobre sus shows. A simple vista, el sueño de cualquier periodista del género.
En este su primer libro, el histórico conductor de Tiempos Violentos, cuenta su periplo de trece años por el mundo del rock. Relatos de hoteles, backstages, entrevistas, aeropuertos y todas las dificultades que debe atravesar un periodista para retornar con la misión cumplida. Todas mechadas con la historia de Gustavo en los medios. La primera vez que descubrió a Kiss, sus primeros pasos en la revista Madhouse, su desembarco en la Rock & Pop, y su breve incursión en la TV. Un libro que muestra la parte no tan glamorosa de ganarse la vida viajando por el mundo viendo recitales y entrevistando músicos de rock.
¿Por qué sacás el libro en este momento de tu vida?
Porque apareció la idea y la oportunidad ahora. Material suficiente ya tenía. Apareció la idea, y después apareció concretamente la posibilidad de publicarlo y lo hice.
¿Y por qué el titulo “El Circo del Rock”?
Me parece que es un poco en serio, un poco en joda. Que tiene como un concepto el libro, la tapa, Kiss, que fue la primera banda que escuché.
Se dice que una banda en gira es como un circo itinerante. Y también las estrellas de rock son parte de un circo. Y ciertos detalles de los medios, del negocio de la música, también tienen algo de circense. Me pareció que redondeaba la idea básicamente.
Segundos después de la famosa frase de U2, ¿pensaste que te iban a echar al día siguiente?
En realidad, no. Me sentí medio boludo después de decirla. Fue como algo espontáneo. Lo que pasa es que yo en ese momento tenía mucha menos experiencia en todo sentido. Mucha menos experiencia laboral, profesional. Me parece que era mucho peor que ahora haciendo ese trabajo, transmitiendo un show.
Más que nada me pareció que, ahora a la distancia, es gracioso pero que en ese momento fue poco feliz. No por las consecuencias, sino porque me pareció una frase medio boluda. Pero después como que quedó, y se transformo en algo gracioso y anecdótico. Pero nunca temí que me fuera a quedar sin trabajo por eso. Me parece que si lo hubiera dicho en otra radio, tal vez sí.
Pero en ese momento no lo pensaste, lo dijiste porque lo sentiste y ya fue.
Sí, ni siquiera lo pensé. Me salió. Sinceramente tenía los huevos llenos de U2 y me salió.
En el libro le agradeces a Mario por confiar en vos cuando nadie lo hacía. ¿Por qué nadie confiaba en vos en ese momento?
Tiempos Violentos lo habían levantado después de estar tres años todos los días. Lo sacaron. Después estuvo todo eso de la sentada… El programa lo iban a sacar, por la sentada lo dejaron los domingos. Y antes que apareciera esto de los domingos, me iban a echar. Tuve que insistir bastante, llorar bastante. Insistí hasta que me ofrecieron la madrugada. Yo ese año laburé de 3 a 6 de la mañana. Fue espantosa la experiencia. El programa fue bastante malo. No iba a seguir. Ya a esa altura antes que seguir haciendo eso prefería que me echaran. Y la radio no me daba ninguna otra cosa que no fuera el domingo. En esa época siempre me decían que sí, que yo era buen periodista, pero que bueno, no tenían nada para ofrecerme en ese momento. Y si yo no hubiera hablado con Mario, me hubiera quedado solo el domingo y no se que hubiera pasado. Pero la verdad es que el tipo en ese momento confió en mi, vio algo que los demás no veían.
Justo estaba viendo el poster de la gran familia del rock que está abajo, y me sorprendió que vos insistieras tanto que en el 98 nadie te conocía en la radio. Me llamó la atención que vos trabajás en esta familia del rock, pero nadie te conocía.
Bueno, eso es una campaña publicitaria. De esa foto, del tercero para allá, yo te pongo a Vernaci y decime quien es este, este, y este, y no tienen ni idea. Yo de hecho, un par no se quienes son. Hay quince que no están más. Eso es una campaña publicitaria.
De todas formas, hay una camaradería en al radio, no cualquiera ingresa fácilmente. A mí me tomó un tiempo, y supongo que a todo el mundo le pasó lo mismo. Salvo a los que están desde un principio. Si vos empezás a trabajar hoy, no te van a abrir las puertas, te tenés que ganar un lugar. Como en casi todas partes. Pero la verdad es que más allá de eso, hay bastante buena onda. No hay mucho puterío. Hay un par de estrellas y sin embargo, comparado con otros lugares en los que trabajé, yo creo que en Rock & Pop siguen teniendo un espíritu que es el que se sigue notando al aire más allá de que la radio haya crecido. Y Mario Pergolini sea una estrella que hace 25 años no era. Creo que ese espíritu lo conserva la radio, y me parece que ninguna otra radio lo tiene.
¿Qué fue lo que más aprendiste de trabajar con Mario?
Y, a hacer radio. A darme cuenta que existían otro montón de posibilidades para laburar que hasta ese momento, con la experiencia que había tenido, no sabía ni siquiera que existían. Desde el manejo del aire, hasta cuestiones de artística (aperturas, separadores, contenidos). De formas de hablar, de encarar, de ir siempre para adelantes y siempre querer más. Y hasta ese momento no había tenido esa experiencia ni esa posibilidad. Cuando yo empecé nunca había hecho radio en mi vida, así que no sabía demasiado. Y Tiempos Violentos era un programa mucho menos ambicioso que ¿Cual Es? De hecho siempre tuve ambiciones, pero no sabía como se hacía. No es lo mismo laburar con Mario que laburar con otro.
Mucha gente debe decirte cuando viajás: “vos sí que la pegaste con tu trabajo”. ¿Pero cual es la parte no glamorosa de tu trabajo?
Y hay cosas que no tienen nada de glamorosas. Sobre todo las primeras veces que viajaba. Hoy si no me dan viáticos no viajo. Si me mandan a un hotel de mierda me voy a otro. Los primeros años cuando viajaba era lo que había y lo que pintaba. Si bien yo iba a hacer una nota con Metallica, yo no participaba del glamour de Metallica. Hoy en día tampoco, no es que yo estoy con los tipos comiendo en la misma mesa.
Con la experiencia y con los años tenés acceso a otras posibilidades, incluso acá mismo. Hoy cuando voy a laburar a una transmisión, mi lugar es otro comparado con cuando lamentablemente dije: “U2 está entre nosotros”. Pero estás cansado, a veces no tenés mucha plata para hacer lo que hay que hacer. A veces es difícil llegar al concierto, manejarte en una ciudad, viajar en turista, ir al aeropuerto. No es que estoy cosechando coca en Bolivia. No es algo tan duro, pero tampoco es tan glamoroso.
¿Qué es lo que hace a una buena entrevista?
No sé, nunca me lo plantee así tan directamente. Debe haber distintos tipos de entrevistadores, pero tenés que tener una curiosidad que vaya un poco más allá de lo común y corriente y la necesidad de tratar de diferenciarte aunque sea un poco, de tratar de hacer un laburo distinto. Que es lo que yo, por lo menos, me propuse en su momento. A veces animarte a preguntar ciertas cosas que por ahí son incomodas o incomodan. Muchas veces se supone que hay que saber escuchar. Yo se que hay gente que hace notas y que se anota las preguntas.
Ponele ahora con el libro me han hecho notas chicos que venían como vos, y trajeron diez preguntas anotadas. Me hicieron las preguntas, y no se movieron de ahí. Pero más que nada, lo que yo me propuse era tratar de diferenciarme. El hecho que en lo posible si hago una nota yo o la hace otro, haya una diferencia. Tratar de marcar una diferencia. Tenés que estar informado en general, o tener la capacidad como para que no se note que no estás informado.
¿A quién te faltó entrevistar?
Me gustaría Robert Plant, Jimmy Page. Me gustaría alguno de Rush. Me gustaría entrevistar a músicos por ahí de los 70, que es música que yo empecé a escuchar en los últimos diez años. Lynyrd Skynyrd me gusta por ejemplo. Allman Brothers. Me entusiasma más esa posibilidad que Bob Dylan. Que la verdad me parece muy respetable, pero personalmente no lo descarto. Porque de hecho este año, los Stones me marcaron como nunca. Me gustaron este año. Así que no quiere decir que Dylan en cinco años no me parezca lo mejor de ese año.
¿Por qué no te gustaban los Stones?
Se ve que nunca le di la oportunidad. Todo lo que significan los Rolling Stones acá en la Argentina me hinchó las pelotas igual que U2. No me gusta eso, y me alejó de la banda. Y además nunca me dediqué a escucharlos con atención. No tenía los discos, no me interesaba comprarlos. Y este año se reeditaron como quince discos de los Stones, y los recibí todos. Los escuché todos y encontré un montón de cosas que me había perdido. En ese momento no había investigado, no les había prestado la debida atención. A veces te pasa eso, que la figura te aburre, te agota y hace que te alejes de la música, que siempre es lo mas importante.
¿Y a Neil Peart lo llegaste a entrevistar? Ya que citas su biografía “Ghost Rider” como tu favorita.
No, no son tipos que den muchas entrevista. Neil Peart es muy reacio, muy antisocial, según lo que leo en sus libros. Es una banda que no tiene mucho contacto con los medios. No viene nunca a la Argentina. Me gustaría hacer notas con AC/DC personalmente. Hice por teléfono. Jack White, de Whitestripes me gustaría también. ZZ Top, Tool, Mastodon. Son bandas que me gustan. Algunas no vi, otras no entrevisté. Pero si tuviera que elegir una o dos: Jimmy Page o Robert Plant.
¿A Lars Ulrich lo llegaste a entrevistar? Creo que es un tipo que siempre tiene respuesta para todo, lo cual no implica que la respuesta sea la correcta. No me cada claro si es un grosso o un garca.
Y probablemente tenga de las dos cosas. También esa fantasía no la espero en general. Si es un sorete te desilucionás, como me pasó con el de System of a Down por ejemplo.
¿Serj? Lo veía buen tipo.
Si yo también. No sé, capaz que tuvo un mal día. Una sola vez le hice una nota y me trató mal, despectivamente, desinteresadamente. Pero Ulrich, un boludo no es, obviamente. Debe ser grosso, debe ser complicado. Me imagino que se enojaría conmigo.
¿O lo harías enojar?
Sí. O tal vez no. Pero debe ser interesante. Igual mi Metallica favorito es Hetfield. Pero Ulrich es la otra mitad de la banda.
Gene Simmons, ¿es o se hace?
No, yo creo que es. Hice una nota buenísima con él. A mí me gustó mucho, en el viaje que hablo en el libro que yo estuve con él y con Paul Stanley. Yo ahí doy un poco a entender. El tipo está convencido de un montón de cosas. Y actúa en consecuencia. Tampoco es un boludo. Pero actúa y exagera el personaje.
Pero yo creo que es así, totalmente. Es un tipo de los pocos que yo pude entrevistar que realmente disfruta ser una estrella de rock. No tiene ninguna culpa. Hay otros que son más culposos.
Cuando vos decís que sos un periodista que viene de Argentina, ¿notás si saben algo del país? ¿O piensan que venís de un país africano que esta en guerra civil o algo así?
Si ya vinieron, te pueden decir algo. Si no vinieron nunca, en general no saben ni que es. Tampoco me da la sensación que se planteen si es o no África. Simplemente no tienen mucho conocimiento sobre que es. La mayoría ya vino, así que alguna que otra referencia tienen. Una vez me pasó que hice una nota con Michael Stipe de REM, y yo estaba leyendo un libro de Evita y el peronismo. Y me hizo un par de preguntas, como que intercambié un par de opiniones al respecto, pero no paso de ahí.
Uno cuando hace una nota, estos tipos están en nota, no es que los agarrás en un momento de distensión ni de relajación. Los tipos en general cuando sale un disco, a veces dan dos mil millones de notas en una semana con gente de todo el mundo. Con Metallica y Hetfield el año pasado dieron una o dos notas, pero fueron ahí a tocar ese tema y a dar un par de notas y nada más. Están en movimiento, no es que da para que pinte una onda en particular.
Acerca de la historia de que Ian Gillan te quiso acosar: una vez que llegaste a tu casa, ¿no pensaste que en una de esas habías exagerado? ¿O estas convencido que las intenciones del tipo eran esas?
No, no estoy convencido. Lo pensé, lo fantasee.
Mejor no averiguarlo tampoco.
Lo cierto es que más allá de lo que dice el libro -yo me permito mis licencias-, lo cierto es que me invitó, fui, y me dijeron espera acá. Esperé un rato y me fui. No sabía que estaba haciendo ahí. Más allá de que el tipo no hubiera tenido ninguna intención, que es lo más probable. No se que iba a hacer… que se yo. Capaz que me perdí algo buenísimo, me hubiera hecho re amigo del tipo, y me invita a su casa en Londres. No sé. Pero me sentí medio raro. Estaba en un lugar así, me dijeron quedate acá. Y agarré y me fui.
¿En una entrevista pensaste que, en otras circunstancias, podrías perfectamente ser buenos amigos con el otro tipo?
Esta buena la pregunta, pero tendría que pensarlo. No sé, me dijiste eso y pensé en Phil Anselmo. Yo creo que con Phil Anselmo podríamos haber llegado a ser amigos.
Con respecto a tu breve paso por la televisión: ¿pensás que no tuviste suerte?
Y un poco de suerte me faltó. Pero con hacer las cosas bien no siempre alcanza. Yo creo que si hubiera insistido, por ahí me hubiera ido mejor. Pero en un momento ya no me dieron más ganas. Las pocas experiencias que tuve no me gustaron, y en un momento sentí que si aparece la oportunidad, bien, pero no iba a buscarlo más.
¿El medio te gusta? Ya que siempre se habla que la tele es un medio de mierda.
No, me gustaría hacer cosas que acá no se hacen. De todo lo que hubo en los últimos diez años, en el único lugar en el que me hubiera gustado estar en su momento, era en CQC. Me gustaría hacer programas de música, que no se hacen.
Cuando estuve en Much Music, ese programa me gustaba. Por ahí me faltaba experiencia. Ahí dije mil veces “lamentablemente U2…”, y ahí no me la aguantaron. Hoy tendría otra experiencia para manejarme de otra forma. Ese programa me gustaba hacer. Pero hoy en día no existe eso. No hay nada que me gustaría hacer. Me gustaría hacer algo que se me ocurra a mi. Si es algo ligado a la música, mejor.
CQC ni siquiera me gustó mucho cuando lo hice. Porque es muy duro ese laburo. Yo lo quería hacer porque tenía la fantasía de hacerlo en su momento, como tuve la fantasía de laburar acá en Rock & Pop. Pero hice muchos castings, muchas pruebas. Y algunas cosas que hice estaban buenas. Ponele, lo que si salió al aire, eso con Menem y De la Rua, estaba bueno, pero te comes una tensión…
Y después hice otras cosas que no salieron al aire. De ir al Congreso a las siete de la mañana y estar diez horas cagandote a palos. No esta bueno. El laburo de la televisión y de notero no esta bueno. Capaz que si fuera más pendejo. Pero a veces tenés que ir, y estar diez horas… y no da.
Yo lo quería hacer porque sabía que si yo trabajo en televisión, es como cuando trabaje con Mario, sos más importante. No importa lo que hagas. Entonces te abre otras posibilidades.
Pero un poco de suerte me faltó, y un poco de talento para saber inmiscuirme mejor también.
Obviamente antes de conocer a tu esposa: tu trabajo de periodista que viaja por el mundo, ¿genera cierto levante?
Sabes que no. Es mucho más aprovechable el hecho de trabajar acá en la radio, que viajar. No es algo que haya buscado, pero la verdad es que nunca pasó nada.
¿A que tres músicos invitarías a un asado?
Si me quiero emborrachar -cosa que no hago- y decir pelotudeces, no se me ocurre. Ahora si quiero hablar con alguien, como para decir, me parece que puedo tener una charla interesante, Dio, Gene Simmons también puede garpar. Para cuando estás en pedo, cagarte a trompadas discutiendo por Perón y Evita. Y estoy pensando en alguno que sea divertido, pero ahora no me viene. Me gustaría, cuando me preguntaste a quien me gustaría entrevistar y nunca entrevisté, sería Axl Rose. Debe estar bueno. Comer un asado con Axl Rose debe ser muy particular.
Si pudieras preguntar cualquier pregunta, sabiendo que el otro no se ofendería y te contestaría honestamente, ¿qué preguntarías y a quién?
Y me quedé pensando en Axl Rose. A mi lo que me pasa con Axl Rose -suponiendo que el tipo no fuera como parece que es- es que uno tiene la fantasía que el músico cuando no hace música, no hace nada. Y yo tengo el interrogante de saber si el tipo no sintió que perdió veinte años de su vida.
Viéndolo desde afuera. Porque capaz que el tipo juega al Scrabble y le encanta, que se yo.
¿Vos decís veinte años desde que terminó con la banda?
Y sí. Sacó un disco en veinte años. Tocó en vivo diez veces, cinco las suspendió. Cuando se supone que la música es lo que más te gusta en el mundo y necesitás expresarte artísticamente. Sobre todo un tipo tan torturado como él. Él no creo que lo sienta así, sino se hubiera pegado un tiro. Pero yo lo siento, como fanático de Guns N’ Roses, como un desperdicio de talento. Se lo dije a Dizzy Reed cuando estuvo el año pasado acá.
¿Y qué te dijo?
Me dijo que no es así. Que el tipo estaba todo el tiempo laburando y haciendo cosas. Uno tiene la fantasía esa. Yo qué sé que hace Axl Rose en 18 años que pasaron desde que sacó su ultimo disco hasta hoy. Pero te da esa sensación, de que está como un loco encerrado en su casa. Capaz que no, que la pasó bien. Pero si tener información, me gustaría saber eso. No creo que me de una respuesta interesante, pero me gustaría saberlo. Si esos tipos no sienten que desperdiciaron parte de su vida.




La nota sobre Ian Guillan simplemente me parece BOCHORNOSA. Está todo bien con Gustavo Olmedo. Soy un oyente de tiempos violentos. Entiendo que en este país cualquiera puede decir y publicar (si tiene los medios) cualquier cosa, pero de ahí a, decir “Guillan me quiso garchar”, solo por el hecho de “hacer prensa” con eso? transgredir? haberlo deseado quizás?. No sé, es una LEYENDA Mr.Ian Guillan, y debe ser respetado como tal. No hubiese sido más fácil quedarse a esperar, y si la cosa pintaba por ese lado, diplomáticamente desechar la oferta y listo. Cuál es la idea de publicar algo así ?. No lo sé, como fan de Purple me importa un bledo si Guillan es o no gay, y como fan de la música de toda mi vida, nunca leí nada tan patético. Si la idea era transgredir y generar esto, estas líneas, el plan FUNCIONO. Ahí te choco la diestra Olmedo. Si la idea era publicar algo serio, para mí el libro perdió unos cuantos puntos por ese capítulo. Así y todo se envidian tus anécdotas, por supuesto. Pero este comentario no nace de ninguna envidia. Mis parabienes… Henry.