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Metallica, día 1. Matarnos a todos

metallica en river

Después de una larga espera de casi 11 años, Metallica volvió a Buenos Aires para saldar la deuda de aquella cancelación en el 2003 por el infame “cansancio mental y físico”. Y los cuatro jinetes pagaron con creces, en una noche que fue un verdadero infierno en el estadio de River. Y no sólo por los más de 30 de grados que soportaron estoicamente las huestes metálicas en el campo.

Para agregar más fuego ese infierno, a las 21:14 un idiota con una bengala verde inicia una frenética carrera hacia el centro del campo. La misma es rápidamente extinguida por unos fans que le propinan –en una actitud igualmente repudiable- una lección de historia a base de nudillos.
Exactamente cuatro minutos después, las luces del estadio también se extinguen y comienza a sonar “The Ectasy of Gold”, la pieza que Ennio Morricone compuso para el film El Bueno, El Malo y El Feo, mientras imágenes del western se proyectan en las tres pantallas del escenario. El mismo es bastante austero para lo que se podría esperar de la banda más popular del heavy actual. Un fondo gris, con una pasarela que lo recorre de lado a lado, con dos rampas de acceso a los costados de la batería de Ulrich. Sobre este, pesa una cinematográfica pantalla gigante. No necesitan más que eso.

Lars Ulrich es el primero en tomar su lugar, flanqueado en breve por Kirk y Roberto Trujillo. Segundos después, alguien abre la jaula de Hetfield y una marea humana rompe contra la valla cuando suenan los primeros machaques de “Creeping Death”.
“¿Están listos?… ¿¡Están listos!?”, arengó Hetfield en perfecto español al público, dando inicio a “For Whom the Bell Tolls”, al que se le pegó inmediatamente “Whenever I May Roam”. James se pasea por los tres micrófonos del escenario, y busca siempre la complicidad de Lars para un remate de un solo. Roberto realiza su crab walk (paso del cangrejo), y lo apura a Hetfield que sale a su encuentro y lo torea. La casi coreografiada danza se repetirá muchas veces más a lo largo de la noche.
Solo frutal de Hammett de por medio, la banda siguió con “Harvester of Sorrow” y “Fade to Black”. El calor el en el campo ya era insoportable.
El primer respiro llega con “That Was Just Your Life” y “The End of the Line” de su ultimo trabajo Death Magnetic, que obtienen una tibia recepción por parte del público.

“Nuestra misión es hacerlos sentir bien”, afirma James despertando a la gente con “Sad But True”.
“Se que le rompimos el corazón a muchos fans cuando cancelamos nuestra gira Sudamericana. Lo sentimos. Pero ahora su corazón está sanado”, se sinceró Hetfield ante un público que ya había olvidado todo rencor 8 temas atrás.
James pide ayuda a los fans para cantar “Cyanide”, y “All Nightmare Long”.

Llamaradas, explosiones y sonidos de ametralladoras son el inconfundible inicio de “One” y de uno de los momentos más calientes de la noche cuando se suceden “Master of Puppets” y “Blackened”. La gente clama por agua, y resiste como puede alzando los cuernitos al escenario.
Otro breve descanso con James sentado, interpretado “Nothing Else Matters”, preludio al encendido de la mecha con “Enter Sandman”. El líder de los jinetes se deshace en elogios con el público local, y afirma estar haciendo historia esa misma noche en River.
La banda se retira, pero regresa para cerrar las puertas del infierno con “Last Caress” de The Misfits. Luego de llevar al público hasta el extremo con “Whiplash”, Hetfield exige un último esfuerzo a todos los metaleros, mientras solicita que enciendan las luces del estadio para ver a sus fieles una ultima vez. La gente pide a gritos “Seek & Destroy”. Ulrich sugiere que ya está, que es hora de irse a dormir. Los metaleros le hacen sentir lo contrario, y ahora el danés sugiere hacer dos, tres y hasta cuatro temas más. No hay nadie que no esté empapado de sudor, y aun así le doblan la apuesta a un sorprendido baterísta que se pregunta hasta cuando resistirá el público argento.

“¿Quieren heavy?… ¿!Quieren heavy!? ¡Metallica les da heavy!” exclama James con vos gutural, mientras deja su guitarra a un lado y, micrófono en mano, se cuelga de la valla para cantar “Seek & Destroy” con el público. “Metallica ama a Argentina”, grita el gigante en español con sus ultimas fuerzas desde la pasarela, dando un cierre a la primera noche de este infierno. Uno a uno, los músicos desfilan por el micrófono dando sus palabras de agradecimiento al público argentino. “La mejor familia de Metallica”, según James, que saluda envuelto por un gran bandera argentina arrojada desde el campo, la cual estruja contra su pecho cada vez que puede.

Ulrich se cobra venganza, y en su primer día en la seguidilla de tres shows (el tercero a realizarse en Córdoba), es público metalero el que acusa el “cansancio físico”, después estar de dos horas en las entrañas del mismo infierno.

Setlist
Intro: Heavy Metal Thunder, The Ectasy of Gold
Creeping Death
For Whom The Bell Tolls
Wherever I May Roam
Harvester Of  Sorrow
Fade To Black
The Was Just Your Life
The End Of  The Line
Sad But True
Cyanide
All Nightmare Long
One
Master Of Puppets
Blackened
Nothing Else Matters
Enter Sandman
——
Last Caress (cover de The Misfits)
Whiplash
Seek & Destroy

Foto: MetOnTour.com

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