James Hetfield estrechó sus manos, haciendo el gesto universal de súplica. Bajó la cabeza, se aproximó al micrófono, y con el mismo tono paternal con que lo hiciera la noche anterior, pidió eternas disculpas por romper el corazón de los fans, cuando en el 2003 Metallica canceló su gira Sudamericana. Manifestó que la misión de la banda es “hacernos sentir bien”. Nos exigió dar un 110%, que perdamos la voz y nuestros oídos antes de “Seek & Destroy”, pero que nos vayamos a casa con una sonrisa. Y James sonrió por unos segundos, como queriendo demostrar como debía hacerse.
Difícil creer que esté musculoso gigante de 1,85m de estatura es la misma persona que casi una hora atrás, atizaba las brazas del infierno que era el estadio de River al grito de “¡Muere! ¡Muere! ¡Muere!” en “Creeping Death”.
En esta segunda –y menos calurosa- función en River, quedó evidenciado que en cuanto al vivo se refiere, Hetfield es quien dirige el show. Casi un 80% del tiempo las cámaras están sobre él. El resto le pertenece casi en su totalidad a su eterno compañero en los parches, Lars Ulrich. ¿Kirk y Roberto? Apenas unos pocos segundos aquí y allá. Hasta hubo momentos en los que Hammett quedó fuera de cuadro durante alguno de sus solos.
En comparación a su primera fecha, los principales cambios fueron en la lista de temas. Luego de la apertura con “The Ectasy of Gold”, y “Creeping Death”, James y Kirk desplegaron la filosa intro melódica de “Ride the Lightning”, coreada a viva voz por todo el estadio. En sólo dos temas, la banda se muestra tan ajustada y precisa como el día anterior. La batería de Ulrich tiene el contundente sonido del álbum negro. Trujillo logra un ataque y un peso con el bajo jamás escuchado en a la banda, y el dúo de guitarras pasa de la pared de sonido de St. Anger en los temas más nuevos, al estilo sucio y bien old school de los primero discos.
Dos llamaradas gigantes al los costados del escenario reciben a “Fuel”, y la gente estalla. James arenga, y detona múltiples flamas del escenario con cada “¡Hey! ¡Hey! ¡Hey!”. Más joyas del pasado reviven con “The Four Horsemen” y “Fade to Black”, para seguir sin pausa con los temas de Death Magnetic.
Otra vez, no hay caso. El público escucha quieto y atento a la banda interpretando “That Was Just Your Life” y “The End Of The Line”, como si se trataran de estrenos. El nuevo disco sigue sin despertar interés en la audiencia. La banda rompe entonces el letargo con “Sad Bad True”, pero el público se calma otra vez con “Broken, Beat & Scarred” y “The Judas Kiss”.
Calma que dura poco por suerte, cuando Metallica desata el infierno con la seguidilla de “One”, “Master of Puppets” y “Battery”. Un último respiro llega con “Nothing Else Matters”, y un océano de pantallas de LCD cubre el campo. La gente ahora se agazapa para el gran pogo que vaticinan las primeras notas de “Enter Sandman”.
Entrando en los últimos temas, la banda se pasea atónita por el escenario, y le cuesta cada vez más disimular la sonrisa ante el eufórico pedido de los fans, que claman por el clásico “Seek & Destroy”. Hetfield no para de agradecer a la “gran familia de Metallica”, y vuelve a describir a la noche como “algo histórico”.
Hora de los bises, y esta vez el honor le corresponde a “Stone Cold Crazy” de Queen. “Fight Fire With Fire” no podría ser mejor preludio para el final, cuando Lars nuevamente hace su papel del malo de la película, intentando dar por finalizado el concierto. Ya fue suficiente, y tiene que salir manejando cuanto antes de ahí. Hora de ir a dormir. La gente ni presta atención a su actuación y 50.000 personas sólo exigen “Seek & Destroy” a viva voz. Hetfield toma el micrófono y se zambulle en el infierno para cantar el himno de Kill ‘em All con su público.
Hora de los agradecimientos, y mientras el público aun ardiente canta el “olé, olé, olé”, los cuatro jinetes con las pocas palabras que les quedan, intentan agradecer uno a uno a una audiencia rendida a sus pies. “¿Quién dice que Metallica debería volver en no menos de 10 años?”, inquirió con la voz quebrada Lars Ulrich.
A sólo tres días de iniciada la gira sudamericana, Metallica continúa arrasando todo a su paso, y no parece haber forma de detener a la bestia una vez liberada. Y ahora van por Córdoba…
Setlist
Intro: Heavy Metal Thunder, The Ectasy of Gold
Creeping Death
Ride The Lightning
Fuel
The Four Horsemen
Fade To Black
That Was Just Your Life
The End Of The Line
Sad But True
Broken, Beat & Scarred
The Judas Kiss
One
Master Of Puppets
Battery
Nothing Else Matters
Enter Sandman
——–
Stone Cold Crazy
Fight Fire With Fire
Seek & Destroy
Fotos: MetOnTour.com
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