O trihexafobia para los amigos, es el medio irracional (fobia) al número 666. El nombre puede sonar poco usual, pero es mucha la gente que padece dicho temor. Los síntomas no son distintos a los de otras fobias, incluyendo una sensación de pánico, miedo, palpitaciones, pérdida del aliento, nauseas, sequedad en la boca y ansiedad. Una persona que padezca esta fobia, tratará de evitar el número de la bestia a toda costa.
Sin embargo, algunos expertos dudan de si la Hexakosioihexekontahexafobia debería ser considerada como tal, ya que un número no es ni un objeto o situación, y la mayoría de los que la padecen afirman que no tiene un impacto significativo en sus vidas, principales indicadores al diagnosticar una fobia.
666, el número de la bestia
Todos recordamos la intro de “The Number of The Beast” de Iron Maiden, en la que el actor Barry Clayton recita el versículo 18, capítulo 13 del Apocalipsis, que dice: “En esto consiste la sabiduría: el que tenga entendimiento, calcule el número de la bestia, pues es número de un ser humano: seiscientos sesenta y seis”.
Hay también aquí un amplio debate entre teólogos acerca de posibles errores de trascripción de la Biblia, y afirman que el verdadero número de la bestia sería 616. Y la bestia en cuestión no es el señor de las tinieblas, como piensa la gran mayoría de los metaleros.
El Apocalipsis describe en realidad dos bestias, una que surge de los mares y pose 7 cabezas y 10 cuernos, y otra que surge de la tierra, con cuernos de cordero y el habla de un dragón. Esta última obliga a los humanos de la tierra a adorar a la primera bestia. Más adelante en relato, dicha figura termina ardiendo en un lago de azufre fundido, junto a sus compañeros de juego, el Diablo y el Falso Profeta.
Tengo miedo nene…
Uno de los ejemplos más famosos es el del ex presidente estadounidense Ronald Reagan, quien culminado su mandato en 1989, se retiró a su residencia en el 666 de la calle St. Cloud, en Los Angeles. No pasó mucho tiempo hasta que Reagan mandara cambiar su dirección al 668 de la calle St. Cloud.
Otro caso muy popular en el país del norte concierne a la ruta 666, que recibió esa denominación en 1926 por ser la sexta ramificación de la famosa ruta 66. Con el paso del tiempo, la sección que atraviesa Nuevo México comenzó a mostrar un elevado índice de accidentes viales, lo que le valió el apodo de la “Ruta del Diablo”. Los escépticos afirmaban que esto se debía al mal estado y diseño de la carretera, mientras que el resto atribuía su fatal reputación a la numeración de la misma.
Este hecho, sumado a los continuos robos de su señal, y a la insistencia del gobernador de Nuevo México que quería exorcizar a la ruta de su demoníaca numeración, provocaron que en el 2003 la “Ruta del Diablo” cambiara su nombre a ruta 491. Luego del anuncio oficial, casi todos las señales de la antigua ruta 666 fueron robados, y varios terminaron subastándose en eBay.
El Día de la Bestia
Un artículo publicado en la web del diario inglés Times, dio cuenta de un grupo de madres que mostró preocupación ante la posibilidad de tener que dar a luz el día 6/6/06, denominado por muchos como “El Día de la Bestia”. Una gran discusión se llevó a cabo en la página web de la revista británica Mother & Baby, donde una de sus lectoras afirmaba haber pedido un turno con el doctor para evitar que su hijo naciera en ese día en particular. Otra, en cambio, se lo tomó con más calma y dijo estar dispuesta a llamar a su hijo Damien, en honor al niño diabólico de la película La Profecía, en el caso que diera luz el 6 de junio.
Otros en cambio, encontraron el giro comercial en un día único en el silgo. La 20th Century Fox lanzó The Omen:666 la nueva versión del clásico film en Estados Unidos. Y Slayer celebró el “Día de la Bestia” anunciando su Unholy Alliance Tour, que incluyó presentaciones con Children of Bodom, Lamb of God, Mastodon y Thine Eyes Bleed.
¿Qué tengo doctor?
Por ultimo, el tratamiento de la Hexakosioihexekontahexafobia no es muy distinto al de cualquier otra fobia. Un profesional probablemente recomiende psicoterapia, terapia cognitiva y de conducta, y en casos extremos, medicación para tratar los trastornos de ansiedad derivados de la fobia.





