
La punk rocker canadiense es el sueño de cualquier entrevistador. Para ella no hay preguntas incomodas o temas que le sean esquivos. Y son justamente esa falta de filtro interno y la honestidad brutal de sus canciones (junto con su característico look de Cleopatra de brazos tatuados) las claves de su éxito.
El divorcio de sus padres, la vez que fue abusada sexualmente (“Tell on You”), como su primer esposo la indujo a abortar (“Chotee”), su debut sexual (“My First”), y sus amores y desamores con otras mujeres (“Everything”, “Sophia” y otras) han sido plasmados en algún tema de Bif. Ni siquiera su bicicleta quedó fuera de uno de ellos.
Beth Torbert nació en Nueva Delhi, India, en 1971. Hija ilegitima de padres adolescentes, su madre debió refugiarse en un hospital psiquiátrico para ocultar su embarazo. Luego fue adoptada por una pareja de misioneros metodistas estadounidenses, que se sorprendieron cuando la bebé les fue entregada sin ningún tipo de documentación o papeles oficiales. Sus padres adoptivos debieron esperar dos años en India por el certificado de nacimiento antes de volver a los Estados Unidos.
La historia de Bif Naked es casi tan sorprendente como el hecho que aun esté viva para contarla. Los pronósticos no fueron buenos cuando padeció un aneurisma no operable, y fueron más pesimistas años después cuando le diagnosticaron cáncer de mama.
Lejos de amedrentarse después de haber esquivado a la muerte en dos ocasiones, con su envidiable optimismo y brutalmente frontal sentido del humor, Bif plasmó su experiencia en sus canciones y en la web. Mantuvo a los fans al tanto de su tratamiento mediante su blog (con fotos y todo), y de su casamiento mediante un reality show.
Ya totalmente recuperada y volviendo de a poco a los escenarios, me atiende una mañana en su celular desde alguna calle de Winnipeg, y contesta absolutamente todo.
¿Supiste que pasó con tus padres biológicos?
¿Sabés qué? He estado buscando a mi padre biológico, y lo encontramos en Internet. Pero no está muy interesado en hablar conmigo.
Pasaste tu infancia mudándote constantemente, ¿te acostumbraste a eso?
Me encantaba. Siempre fui una chica muy amigable y muy activa. Siempre hice amigos fácilmente y era la graciosa del aula.
¿Tenés un buen recuerdo de tu paso por la escuela secundaria?
La pasé genial. Excepto en algunas ocasiones con mis padres, en particular con mi madre. Me escapé de mi casa un par de veces, pero creo que un montón de chicas lo hacen.
¿Cómo fueron tus primeros pasos en la música?
Probablemente fue cuando tenía 17 años. Había una banda en la ciudad en la que vivo, Winnipeg, llamada Jungle Milk, eran una banda de world music. Tenían congas y bongos, y fue una experiencia increíblemente nutritiva como primeros pasos.
¿Te llevó mucho tiempo poder vivir de la música?
Oh sí, me llevó mucho tiempo. Tuve un montón de trabajos distintos. Man, fue terrible. Aun con mi primera banda, que vendíamos CDs y cassettes y nos íbamos de gira con nuestra pequeña camioneta, debía pedir algunos días libres en mi trabajo… si podía.
Trabaje como lavaplatos, fui anfitriona de un restaurante y como chica de limpieza. Y fue probablemente en la primera vez que fui de gira por Europa que dejé de trabajar. Pero hasta entonces, aun cuando mi salió mi primer CD (1984), tenía un trabajo diurno.
¿Recordás la primera vez que escuchaste un tema tuyo en la radio?
La primera vez que escuche mi canción fue cuando estaba sola en casa escuchando la radio, en 1994. La canción era de mi primer CD (Bif Naked, 1995), y se llamaba “My Whole Life”. Y sólo me senté y lloré. Lloré porque estaba abrumada y agradecida, y fue un momento definitivo para mí como artista. Desde ese momento, pude haberme muerto feliz, sintiendo que había logrado todo lo siempre pude haber soñado. Y todavía me siento así.
¿Alguna vez tuviste groupies?
¿Sabés qué? ¡Nunca! Yo era Straight Edge desde que comenzó mi carrera, entonces no me iba al bar después del show a conocer gente. Y cuando tuve mi primera banda con la que me fui de gira, me casé inmediatamente con mi baterista. Éramos una pareja y no daba. Y aun después de que nos separamos, nos quedábamos en la camioneta.
Los chicos (de la banda) tenían muchas chicas. Descubrí después de 20 años de gira que cuando llega el micro de la banda, siempre habrá groupies esperando. ¡Y por mí está bien! (risas). Pero en 20 años de gira, no creo que un tipo haya querido levantarme jamás.
¿En serio?
¡Sí! Nunca me pasó.
Siempre decís lo que pensás, y no tenés ningún tipo de filtro. ¿Pero hay algo de lo que no te guste hablar o cantar?
¡Nada! He pasado por tanta mierda en mi vida, y creo que todo ser humano tiene su historia para contar. He escrito canciones sobre violaciones, abusos, el amor de una chica a otra, divorcios, abortos, desamores… no puedo imaginarme algo sobre lo que no escribiría. Desafortunadamente no tengo límites (risas). Quizás es algo malo. ¡Lo que tuvo que soportar mi pobre madre! (risas)
¿Que dice tu madre de tus canciones?
Le encantan. Soy muy unida con mi madre. Ella siempre fue mi fan número uno.
Hablando de toda la mierda que tuviste en tu vida, ¿recordás cual fue tu reacción cuando te diagnosticaron cáncer?
Absolutamente. Miré al médico y le dije: “doctor, es bueno que mi esposo le gustan más los culos”. Tuve que hacerlo, no puedo evitar hacer un chiste. Soy la persona que en el ascensor empieza a hablar con todos. No puedo no hablar en un ascensor, no que nadie se sienta incomodo.
Estaba sentada ahí (en el consultorio), y recordá que recién me había casado con mi esposo Ian que estaba ahí conmigo cuando me diagnosticaron, y vi su cara ponerse gris. Perdió todo el color.
A esa altura, ¿que me importaba? Me había diagnosticado un desorden en el corazón cinco años atrás. ¡No debería con viva desde un principio!
¿Tuviste miedo de que quizás esta vez no sobrevivirías?
¡Nunca! No te olvides que yo debería haber muerto en tantas ocasiones en mi vida. He sobrevivido a tantas cosas que podría haberme muerto feliz desde que tenía 21 años. Nunca le tuve miedo a la muerte. Nunca me preocupó. Soy una persona súper espiritual, creo mucho en el destino y esas cosas. Pero la muerte, científica y médicamente, ni siquiera se me cruzó por la cabeza. Conozco lo básico de la quimioterapia, se lo que están haciendo y se cuan efectivo es. Así que médicamente, como persona que sabe, jamás pensé que no funcionaría.
El cáncer generalmente es un tema tabú en la sociedad. La gente no sabe como tratarlo, o como acercarse a alguien que lo padece…
(Interrumpe) Lo se. Perdí muchos amigos cuando me lo diagnosticaron a mí. Porque, número uno: la gente le tiene miedo a la muerte. Le temen a su propia muerte, a la muerte de su familia, de su pareja, de su mascota, a la de todos. No nos gusta la muerte en nuestra cultura. Y es entendible, porque vamos a extrañar a esa persona. La muerte es un tema que no es muy lindo tratar. Y el cáncer, para mucha gente, representa la muerte. La gente le teme a la palabra “cáncer”. No están cómodos con ella, se sienten mal por ello y por el paciente. Es una palabra muy poderosa.
¿Qué consejo de la darías a la gente sobre como tratar un paciente con cáncer?
Deberían ir la juguetería, comprar una tiara, ponérsela en la cabeza al paciente, y que la use en cada quimioterapia. Estoy haciendo la terapia, y es mi día de ser una princesa. Es medicina, y estoy feliz. ¡Gracias a Dios que puedo tener una quimioterapia! Porque me pone feliz, y después iremos a comer torta de chocolate. Eso es lo que la gente debería hacer.
Hagan una fiesta, con gorros, cotillón y torta de chocolate, y celebren. Celebren la vida. Traten de hacer sentir a ese individuo especial, como si fuera rey por un día. Nos obliga a no concentrarnos en el miedo, sino en el optimismo y la vida y a demostrar amor por la otra persona. Y también permite que la otra persona se ame a si misma y sean agradecidos de poder tener ese tratamiento.
Por que la terapia es dura. Es dura para la gente y para la familia. Pero con suerte será algo temporal, y todos tendremos una mejor experiencia, estaremos más cerca, y seremos mejores personas. Tendremos una mente y un corazón más abierto.
¿Cambio algo en tu vida desde que le ganaste al cáncer?
¡Para nada! Lo que pasa conmigo es que siempre he tenido esa mentalidad hippie que siempre tuve. Fue criada en un hogar muy religioso y siempre pensé de esa manera. Todo lo que hizo el cáncer fue reafirmar esa idea en mí, y darme cuenta de que tener una gran boca es un regalo (risas). Y si Dios me dio esta gran boca, voy a usarla para ayudar a otra gente.
Creo que si sigo hablando del tema, las perspectivas cambiarán porque puedo contar mi historia y la gente la entenderá, y no tendrán miedo de hablar con sus primos o hermanas o hijos, y será una mejor experiencia para todos.
¿Por qué decidiste hacer la grabación de The Promise (2009) a mitad de la quimioterapia?
Fue algo muy interesante. Numero uno: no se que más podía hacer. Todo lo que siempre hice en mi vida fueron discos. No se que otra cosa puedo hacer a esta altura de mi vida. ¿Qué debía hacer, volver a lavar platos? No lo sé. Nunca terminé la universidad. ¿Que hago, vuelvo a la universidad? Tengo un pequeño perro maltés de 13 años de edad, y no puedo llevar mis perros a clases. Honestamente, lo único que quiero hacer es un disco. Es todo lo que se hacer, entonces es lo que haré.
Ahora estoy escribiendo un libro. Mi manager me están obligando a hacerlo (risas). “Tenés que contar tu historia”, y yo le decía: “no quiero contar mi historia. Todos tienen una puta historia. Esto es cualquier cosa”. No soy más única que cualquier otra persona. ¿A quien le interesa? Es muy corriente. No quiero hacerlo.
¿Y por qué lo hacés entonces?
Porque necesito un trabajo. Podés hacer todos los discos que quieras, pero a menos que seas Jay-Z, no vas a vivir de eso realmente.
Y tenés que recordar que yo no tipeo. No puedo usar una computadora. Nunca tuve una. Éramos punks pobres. Nunca tuvimos computadora (risas). En todos esos años de gira en la camioneta, jamás se me ocurrió la idea. Yo leía libros. Probablemente he leído 4000 libros. No tuve computadora hasta hace dos años atrás.
Pero ya que leías tanto, ¿nunca quisiste escribir tu propio libro?
No, nunca quise ¿sabés? Nunca pensé que me historia fuera suficientemente buena. Y creo que eso es parte de ser un artista. Escribo mis letras, mis poesías, hago mis caricaturas… pero a menos que sea un libro escrito a mano, ¿Quién lo leería? Siempre me dije a mi misma: “nadie va a leerlo. A nadie le importa”.
Claro que estoy tratando de terminarlo, pero viene lento, hay tantas historias (risas). Ahora estoy atascada en una era cuando tenía 8 años. Así que hay mucho para contar.
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