
Última parte de la entrevista con la punk rocker canadiense Bif Naked.
Lee la primera parte acá.
Siempre fuiste muy optimista, pero recuerdo que pensaste que nunca en tu vida te llegarías a casar.
Sí por que… vos sabés, había pasado cierta edad. Cuando tenés más de 35 años, al menos para mí, nunca pensé que podría ocurrirme. No me preocupaba, ni estaba triste al respecto. Sólo que no era una prioridad para mi. No había salido con un chico en 3 años.
Antes de conocer a Ian, tenía un perro que tuvo 6 cirugías en la columna, estaba trabajando en un programa de artes marciales, estaba de gira… estaba muy ocupada. No tenía espacio. Nunca supuse que me pasaría, escribí muchas canciones al respecto (risas).
¿Qué te gustó de tu esposo cuando lo conociste?
No me gustaba. Ian tuvo que invitarme a salir como mil veces antes de que le dijera que sí. No quería salir con el e inventaba excusas. Y el asunto con Ian Walker es que el es como un pequeño rayo de sol, en el cuerpo de un hombre. Tiene cierta forma de ser un buda que sale de el cada vez que habla. Y me derritió el corazón, no pude decir que no, a pesar todo el esfuerzo que hice por concentrarme en mí camino, y no salir con nadie. Me derritió el corazón.
¿Por qué no querías salir con él?
Bueno, pensé que nunca entendería mi estilo de vida. Tuve muchos problemas en el pasado donde las cosas se complicaron, y la gente no lo entendió. Era demasiado para ellos. Siempre estoy viajando, mi perro tenía cirugías todo el tiempo… era una vida muy estresante y ocupada. Todo era demasiado, y eso me dejaba triste. Así que no quería hacerlo de nuevo, no quería que nadie se ponga triste.
Él no conocía a Bif Naked la punk rocker, ¿tuviste miedo que se asustara cuando se enterase de cómo era tu vida?
No, fue más un alivio. El es un periodista deportivo, y le gusta el hip hop. Tiene una banda de pop, que es genial. Lo único malo es que no puedo decirle: “tenés que escuchar el nuevo disco de Mastodon. Es genial, no vas a creer lo increíbles que son estos tipos con sus riffs”. El no puede escuchar eso, no puede escuchar Lamb of God, no puede distinguir las distintas partes de una canción… para el es todo una bola de ruido.
Y es gracioso, porque es algo que jamás podría entender. “¿Cómo que no distinguís…? ¿¡¿Lo decís en serio?!? Tenés que escuchar esto, es brutal”. No, nada. No le interesa. Es muy gracioso.
¿Cómo reaccionó el cuando te vio tocando en vivo por primera vez?
Sólo vino a dos shows míos, después de que tuve cáncer. Vino a verme tocar un show en Toronto, y lloró. Lloró de alegría. Fue muy, muy lindo. Dijo que se sintió como un padre mirando a su hijo jugar hockey por primera vez (risas).
¿Cambió algo desde que te casaste?
Bueno, lamentablemente no lo se. Porque justo después de que nos casamos, me diagnosticaron cáncer. Así que los primeros dos años de mi matrimonio fueron luchar contra el cáncer. No creo que eso sea normal. Así que ahora, y recién ahora, estamos teniendo una relación normal, que no está opacada por turnos con el doctor, quimioterapias, o perros enfermos.
¿No intentás ocultar algo con tanto optimismo?
Por supuesto. A veces, si estoy en una situación como cuando me dijeron que tenía cáncer, tengo que hacer una broma. Todo el tiempo (risas). Siempre voy a hacer una broma. Porque es más importante para mí reírme en ese momento, que en cualquier otro del día. Me va a hacer sentir mejor a mí, y va a hacer sentir mejor a todo el mundo. Es tan simple como eso.
Dijiste que aprendiste a usar una computadora hace dos años, ¿pero es verdad que nunca tuviste televisión?
Tenía un televisor muy pequeño con una ranura para VHS. Y la razón por la que lo tenía era para ver mis videos de yoga. Pero más allá de eso, nunca tuve cable ni miré televisión. Nunca. Hasta que Ian me mudó conmigo. Es periodista deportivo y se trajo dos TV de pantalla gigante y lo único que hace es ver deportes, deportes, deportes.
¿Y vos ves algo?
¡No! Yo lavo los platos, saco a pasear a los perros, lavo la ropa, compongo una canción. Hago cualquier cosa salvo mirar televisión. No me interesa.
¿Pensaste en seguir con tu carrera de actriz?
Eso espero, sería muy divertido. Sobre todo si pudiera trabajar en una película de Benicio del Toro (risas). Eso sería genial.
¿Cuáles son tus tres películas favoritas?
True Romance, Babe, un cerdito en la ciudad y Trading Places con Eddie Murphy. Vi cada una de esas películas más de mil veces. Nunca me canso de ellas.
¿Angelina Jolie o Megan Fox?
Me gusta todo el mundo. Lo que pasa con Megan Fox es que es una mujer joven. Las mujeres tienden a ponerse más hermosas con la edad, comienzan a construir una personalidad. Y ella es muy joven. Creo que su mejor momento esta todavía por venir.
Pero lo que es muy especial de Angelina Jolie es que popularizó el trabajo humanitario. Más allá de que hubo mucha gente que trabajó con la ONU y UNICEF antes que ella, Angelina Jolie le llegó a gente, por ser tan mundialmente famoso. Eso es muy importante y poderoso. Sin mencionar que es la quintaesencia de la belleza. Además de Penélope Cruz, diría que Angelina Jolie es considerada como una de las mujeres más hermosas del planeta.
Recuerdo cuando Angelina comenzó a adoptar niños de Camboya, ¿no tuviste medio que esto se volviera una moda, más que un gesto de amor?
Desde mi punto de vista, a fin de cuentas no importa si es una “mamá de Hollywood” haciéndolo porque alguien le metió la idea en la cabeza. Pase lo que pase va a amar a su hijo. Un vínculo entre una madre y un hijo no puede romperse o fingirse. Y si es una moda o no, no importa mientras se sigan adoptando chicos. Ese es el objetivo, no importa como. Esos chicos están solos y necesitan amor y una familia. Cualquiera sea la manera de que consigan eso va a ser buena para los chicos.
¿Pensás en tener hijos en el futuro?
Oh sí, definitivamente. Me remonta a mi propia adopción. Siempre supe que en mi vida terminaría adoptando, siempre. Creo que es mi responsabilidad kármica. El año pasado, durante mi quimioterapia, decidieron que tenían que remover mis ovarios para evitar que el estrógeno ingrese en mi sistema. Mi tipo de cáncer es sensible al estrógeno, así que tenían que remover cualquier generador de estrógeno. Y ahora no tengo otra opción más que adoptar.
¿Alguna vez te veremos haciendo un show aquí?
Rogale a los productores locales. Me encantaría ir (risas). Siempre quise ir. Soy como es pequeña niña que mira las estrellas, esperando que mi príncipe azul productor arme la gira. Básicamente es así, sólo tenés que soñar y rezar por que suceda.
Ah, y si encontrás algún hospital que quiera que de una charla, puedo hacer eso también. Puedo ir y contarles a los estudiantes de medicina qué es lo que quiere el paciente. Incluso me vestiré como una persona decente, y no usaré ninguna remera de heavy metal (risas). No voy a asustarlos.
Después de todo lo que pasaste, ¿te sorprende estar contando tu historia hoy en día?
¿Sabés qué? Me sorprendo cada día de que la vida siempre me traiga algo nuevo. Por ejemplo anoche cuando volví del gimnasio, ya había paseado a mis perros y supuestamente debería estar escribiendo mi libro y me dio mucha hambre. Generalmente me despierto a las 3 de la mañana todos los días y no como hasta las 3 de la tarde, esa es mi cena. Y como tenía tanta hambre me hice una ensalada. Comí mucho porque estaba tan buena que empecé a gritar: “¡gracias!” en el medio de la cocina, y el perro me miraba con cara de “¿que mierda te pasa?”. Es que tenía tanta hambre. Y fue tan gracioso que empecé a sonreír y pensé: “¿cuan genial es esto? Puedo hacerme una ensalada cada día, ¿cuan afortunada soy?”. Es increíble.
¿Cómo te veías a esta edad cuando tenías 19?
Básicamente igual. Sólo que cuando tenía 19 quería parecerme mucho a Jessica Rabbit. Tenía el pelo rojo, y me veía muy distinto (risas). Ahora soy un poco más machona que cuando tenía 19, y era muy insegura como mujer. Pero ahora creo que soy más real.
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